Datos personales
martes, 14 de abril de 2015
Un equipo francés y un genio de Brasil
El Fútbol Club Barcelona aspira a conquistar su sexta Copa de Europa en una temporada en la que Messi sigue siendo el dueño y señor del equipo culé pero contando con el apoyo de un pequeño genio brasileño, Neymar. El primer obstáculo que tendrán que superar será el multimillonario PSG, equipo de la capital francesa en el que se codeó otro héroe barcelonista nacido en Brasil. Ronaldinho empezaba a dar sus primeros pasos por Europa en la glamurosa París cuando el Barcelona pagó 33 millones de euros para llevar al brasileño a la Ciudad Condal, una vez en tierras catalanas Ronaldinho alcanzó la cúspide del fútbol con un par de temporadas llenas de magia, diabluras, goles imposibles y títulos como la Champions, trofeo que busca el Barça con Neymar como actor protagonista.
Cita histórica en el Calderón
A las 20:45 del día de hoy el Vicente Calderón será una olla a presión para recibir al Real Madrid con la vista puesta en las semifinales de la Champions. Un duelo por todo lo alto entre dos equipos que llevan un siglo de rivalidad siendo la final de la Copa de Europa de 2014 el punto álgido de estos enfrentamientos. Una final que se resolvió de la manera más dolorosa posible para los rojiblancos, quienes perdieron el encuentro a falta de tres minutos. Hoy tienen la posibilidad de reivindicarse y dedicarle el triunfo a Luis Aragonés, mito rojiblanco que también rozó la máxima distinción europea con el Atleti en el año 74. Aquella ocasión fue el Ajax del genial Cruyff quien arrebató la gloria al equipo del Manzanares.
Presentación
Reflexiones Bajo Palos es un blog de temática futbolística en el que se repasarán grandes momentos del Deporte Rey desde un punto de vista muy especial. De acuerdo a los temas de actualidad se buscará un enfoque y comparación con otro momento histórico del pasado. Relacionar temas, comparar momentos e hitos de otros tiempos y buscar los nexos de unión más adecuados entre el pasado y el presente del fútbol será el objetivo principal de este blog reflexivo.
martes, 10 de diciembre de 2013
Como en los viejos tiempos (parte dos)
La Real Sociedad había ganado dos títulos de liga
consecutivos pero el protagonismo de esta nueva temporada iba a seguir estando
en el País Vasco. El Athletic Club logró ser el primero de una competición en
la que empezaban a aterrizar estrellas como N´Kono, portero camerunés del
Espanyol, Kempes volvía a hacer goles para el Valencia y Maradona intentaba
llevar al Barça a lo más alto de la clasificación española. El título estaba
caro y para asombro de muchos fue el Athletic el que se llevó la corona.
Temporada 1982-1983
Javier Clemente, perdido para la práctica del fútbol por una
grave lesión, sería el encargado de convertir al Athletic en campeón tras una
sequía de 27 años. Su lucha sería contra un Real Madrid que tampoco despegaría
esta temporada y un Barcelona con problemas internos. Los catalanes, dirigidos
por Lattek, no cumplieron con las expectativas debido a la hepatitis de Maradona
y a las diferencias entre el entrenador y la otra estrella, el alemán Schuster.
Clemente, por su parte, sacó todo el provecho de su equipo y conquistó la liga
gracias a su solidez defensiva, un estilo de juego sencillo pero eficaz y con
poca creatividad en ataque pero sí con acierto de cara a portería. El plantel
de los Leones, una mezcla de juventud y veteranía, alcanzó la cima del fútbol
español y no se bajó del trono hasta dos años después, cuando el Real Madrid ya
contaba con la Quinta del Buitre.
Temporada 1983-1984
Si la Real logró el doblete liguero los hombres de Clemente
no podían ser menos, nueva temporada y nuevo título, esta vez acompañado de la
Copa del Rey. La seña de identidad del Athletic sigue siendo su seguridad
defensiva, Zubizarreta deja su portería a cero en 16 ocasiones y su equipo gana
por la mínima (1-0) en 7 encuentros. Esta temporada el gran rival fue el Madrid
de Di Stéfano que a final de temporada suma los mismos puntos que los vascos
pero la diferencia de goles termina por sentenciar a los blancos. La afición
bilbaína también tuvo un peso clave, sobre todo en los duelos directos contra
el Real (Goikoetxea y Dani remontaron el gol de Stielike). Otro de los
candidatos, el Barcelona, se queda más lejos de la batalla por el título a
pesar de ser el equipo menos goleado y el más goleador. Como dato curioso, el Barça cosecha su mejor
racha de resultados cuando Maradona y Schuster son bajas. Mientras tanto, la
Real Sociedad se centra en la Copa de Europa donde llega hasta semifinales para
caer con el Hamburgo, equipo alemán que termina levantando el máximo cetro
continental. Por último, el Atleti se presentaba como alternativa al título
aunque no le llegó con los goles de Hugo Sánchez para alcanzar al Madrid y al
Athletic, campeón de liga por segundo año consecutivo, cerrando cuatro años de
dominio vasco en el fútbol español.
Javi Clemente se consolida como técnico con este nuevo
triunfo, gran motivador, sabe cubrir las bajas de la plantilla y no le tiembla
el pulso a la hora de sentar a Sarabia, el atacante de mejor calidad de su
equipo. El ya mencionado Zubizarreta, con apenas 23 años, empieza a sonar como
el heredero de Arconada. Uno de los salvadores del Athletic sería Dani,
lastrado por las lesiones, pero clave a final de temporada en los encuentros
contra Madrid y Valencia. Por último, el pilar defensivo, Goikoetxea, refleja
la dureza de los Leones, su dura entrada a Maradona le cuesta siete partidos de
sanción.
El Athletic Club de Bilbao ponía fin a este periodo de
dominio vasco, tras las cuatro ligas que no saldrían del País Vasco llegaría el
Real Madrid de Butragueño y compañía. Eran tiempos en los que cada partido era
una final, cualquier equipo podía ganar a otro y dejarle fuera de la carrera
por el título. Por eso era la competición de la regularidad y por eso era la
mejor liga del mundo.
Pablo Hoz Villanueva
@pablohozv
viernes, 6 de diciembre de 2013
Como en los viejos tiempos (parte uno)
La liga española ha llegado a un punto en el que la emoción
la ponen los equipos de abajo, saber quiénes son los desafortunados que
descienden, quiénes pasarán de codearse con los mejores a jugar en segunda
división. La guerra por la permanencia es la que está apretada mientras que el
título solo puede caer en manos de dos, por mucho que el Atleti se empeñe en
pelear con sus vecinos y el Barça. En esta liga de las desigualdades, la
irrupción de equipos como el Athletic Club o la Real Sociedad suponen un soplo
de aire fresco, una ventana que se abre y permite ventilar el oscuro y
empolvado sótano de Tebas, presidente de la liga, quien insiste en vender la
competición como la mejor del mundo. Por suerte, como decíamos, aún existen
rayos de esperanza que se cuelan por la rendija de esa ventana, esperanza en
forma de un Athletic que va a más y vence al Barcelona o una Real Sociedad que
se pasea por Europa aunque con un amargo desenlace. Por un momento volvemos a
los años 80 cuando los equipos vascos se imponían al resto, cuando el título
coqueteaba con varios aspirantes. Cuando la liga sí podía presumir de ser la mejor
liga del mundo.
Temporada 80-81
La temporada de 1980 contaba con dos aspirantes claros, el Barça y el Atleti, sin embargo los
catalanes se vinieron abajo cuando, el 1 de marzo de 1981 su máximo goleador, ¨El
Brujo¨ Quini, es secuestrado. Los rojiblancos también pierden fuellen
con el paso de las jornadas. A tres partidos del final de temporada la Real alcanza el liderato, mientras
el Madrid termina de noquear al Atleti. El final de liga sería de infarto, los
hombres de Ormaetxea se caracterizan
por la solidez defensiva, el juego directo y unos extremos profundos que hacen
del juego por banda de los vascos un ataque letal. La Real tiene que ganar en
el Molinón para ser campeones, el Madrid debe hacer lo mismo contra el
Valladolid y esperar que el Sporting derrote al conjunto ¨Txuri Urdin¨. Los blancos ganan y su extremo, Juan Gómez, Juanito, promete ir de rodillas desde el centro del
campo hasta los vestuarios si conquistan la liga. En tierras asturianas la Real
pierde por 2-1 y la lluvia, junto a un campo embarrado, dificulta el juego de
Ormaetxea y los suyos. Cuando Juanito ya empezaba a enfilar el camino al túnel
sus compañeros van a avisarle, a 30 segundos para el final del duelo en el
Molinón Zamora había logrado firmar
el empate.
La Real Sociedad se hizo con el título gracias a la solidez
defensiva y la sobriedad y el liderazgo de su guardameta, Arconada, que se convertiría en el zamora de ese año. Periko Alonso era el encargado de
sacrificarse por todo el ancho del centro del campo. En el aspecto ofensivo, López Ufarte, desde el extremo, ofrecía
velocidad, desborde, un centro preciso y cinco goles que acabaron siendo
fundamentales. La punta de lanza la completaba Zamora con gran calidad pero un estilo sobrio, como un asesino que
viste de esmoquin. Su gol al Sporting, a falta de medio minuto para el pitido
final, le dio el campeonato a los vascos.
Temporada 81-82
La temporada previa al Mundial
de España fue muy parecida a la anterior. Mismo campeón, la Real, mismo pichichi, Quini, y mismo Zamora, ¨El Pulpo¨
Arconada. La Real Sociedad, con el mismo plantel, tiene que esperar hasta
la jornada 34 para cantar el alirón, con el Athletic como rival (2-1). El Barcelona de Lattek partía como uno
de los favoritos pero cosecha 4 derrotas y 2 empates en las últimas 6 jornadas.
El entrenador ¨Txuri Urdin¨ cuenta
con 13 hombres para ganar el título entre los que destacan el tridente ofensivo
compuesto por Satrústegui, el gran
rematador Uralde, y el veloz López Ufarte.
Era una liga en la que se partía con tres o cuatro equipos
capaces de alzar el título, donde la esperanza y los sueños por ganar no solo
correspondían a dos aficiones. El dinero aún no había adulterado a la liga
española y por eso, equipos como la Real, lograron escribir su nombre en la
historia del fútbol español. En la segunda parte de esta entrada,
correspondiente a las temporadas 82-83 y 83-84, seguiremos recordando viejos
tiempos gracias al Athletic de Clemente que cerró la hegemonía de los equipos
vascos en España. Unos años en los que las estrellas se repartían por los
distintos equipos y el que el único protagonista era el balón.
@pablohozv
Pablo Hoz Villanueva
domingo, 24 de noviembre de 2013
Un país, una pasión y muchos ídolos
Brasil es el país de las favelas, el narcotráfico y la
pobreza. También el del fútbol, la samba y las historias de superación. Historias
de niños que crecen entre escombros, esquivando una vida dedicada al crimen y
las drogas con un balón en los pies hasta llegar a Europa, donde pueden
convertirse en ídolos. En estas circunstancias aparecieron Pelé, Ronaldo o
Romário, todos ellos estarán atentos al Mundial que acoge su país en el verano
de 2014.
Mientras tanto, seis meses antes de que la Copa del Mundo de
comienzo, se pone punto y final al campeonato de Fórmula 1. También en Brasil,
en el circuito de Interlagos, donde Vettel sigue haciendo historia mientras la
máquina que conduce pretende quitarle méritos. Una carrera que también pone fin
a la relación del brasileño Massa con Ferrari, en el recuerdo quedará el
subcampeonato de 2008. Y sin olvidar la temporada de Alonso, segundo con un
coche que no está a la altura de los colores que lo adornan. Todo eso acaba en
Interlagos, el país del fútbol, la samba y de muchos ídolos. Uno de ellos, que
perteneció al mundo de la Fórmula 1, fue Ayrton Senna, una leyenda que se
decantó por la velocidad en lugar de por el balón. Cuando Senna se fue por culpa
de esa amiga que era la velocidad Brasil se echó a llorar por el ídolo caído.
Ahora el circuito de su país tiene una curva que simboliza la primera letra de
su nombre, la curva que ha puesto fin a esta temporada del motor, a la relación
de Massa y Ferrari y a la del cuarto título del insaciable Vettel.
Pero la grandeza de Senna no es suficiente, Brasil sigue
siendo el país del fútbol por mucho que aquel piloto desafiase a la muerte cada
vez que pisaba el acelerador. Todo en Brasil está relacionado con el deporte
del balón, después de eso viene todo lo demás. El ejemplo más claro ocurrió en
1994 cuando estaba en juego la Copa del Mundo y Brasil e Italia se lo jugaban
todo en los penaltis. La cara más amarga del fútbol apareció en el Mundial de
EEUU, el mayor éxito de este deporte iba a depender de la suerte de los
penaltis. En ese momento decisivo tienen que aparecer los símbolos, Roberto
Baggio fue el protagonista de esa ruleta rusa en el que el recientemente
desaparecido Senna fue el invitado especial. El mejor jugador italiano,
consumado especialista a balón parado, lanzó la pena máxima por encima del
larguero. Los brasileños se echaron a la calle, el Mundial volvía a ser verdeamarelho aunque fuese ante la
crueldad de los penaltis. Una injusticia para un deporte tan bonito, una
injusticia contra un jugador como Baggio. Entonces apareció la figura de Senna,
los brasileños recordaron a uno de sus ídolos para exculpar al de los
transalpinos. Había sido él, Senna, quien desde el cielo bajó para mandar el balón
de Roberto hasta las nubes.
Senna apostó por la velocidad en el país del balón, su
grandeza hizo que los brasileños le recordasen cuando habían logrado el mayor
éxito del fútbol. Era el punto final de aquella historia entre los brasileños y
un italiano, Baggio. Como hoy ocurre entre los italianos de Ferrari y el
brasileño Massa. Todo esto serán recuerdos dentro de seis meses, cuando el
balón eche a rodar para dar inicio al Mundial de fútbol. Entonces será el
momento de Brasil, de Ronaldo, de Pelé, de la samba, del fútbol y quién sabe,
tal vez vuelva a surgir la figura de Ayrton Senna.
Pablo Hoz Villanueva
@pablohozv
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Y Cristiano hizo la luz
¿Cuántos genios hacen
falta para encender una lámpara? No, no es ningún acertijo
pero sí una posible pregunta en el partido que enfrentaba a Portugal y Suecia.
El premio era el billete para el próximo Mundial, los primeros contaban con Cristiano
Ronaldo, los nórdicos tenían a Zlatan Ibrahimovic. El fútbol es un deporte
colectivo, se juega en equipo, pero a veces los genios se aburren entre el
mundo normal y deciden desviarse del camino, tomar sus propias decisiones,
vivir la aventura ellos solos.
A estos dos genios,
como suele ocurrir en estos casos, siempre les han acompañado esa sombra de
individualistas que les impedían llegar al potencial de los más grandes. El
caso del portugués es el más claro, podía jugar para él, buscando el truco que
provoque el aplauso, pidiendo todos los balones para finalizar la jugada e
incluso le podía salir bien pero daba la sensación de que no era lo mejor para
el equipo. El crack sueco, un incomprendido, también disfrutaba con el balón y
las virguerías. Positivo o no, lo cierto es que es divertido ver como ambos disfrutan
con el balón mientras sus compañeros están demasiado serios, concentrados en
cada jugada como si el fútbol fuera matemático.
Pero lo que manda es el
colectivo y así, Cristiano e Ibra, fueron madurando y controlando ese carácter
rebelde e inconformista que les llevaba a ir en contra del sistema que marcaba
que el fútbol es A y B. Ellos se saltaban la hoja de ruta y jugaban sin táctica
hasta que la libertad se fue limitando. El caso de Zlatan ha sido muy claro,
sobre todo en su nueva etapa en el PSG donde es el líder del proyecto parisino.
El delantero se descuelga de la posición del ¨9¨ y busca participar en la
jugada, crear el espacio y proponer juego para sus compañeros aunque eso
suponga que el gol lo meta otro. Ronaldo también ha dado un paso hacia delante
en su formación, ya no es ese aspirante a regateador que se enfadaba si no
tiraba un penalti o que no celebraba los goles si no eran suyos. A los genios
se les ha ido una pizca de locura para beneficiar al colectivo.
Y los dos genios se
encontraron en la repesca, el derrotado se quedaba sin Mundial. Desde ese punto
de vista sólo podía perder el fútbol pero el destino a veces jugaba malas
pasadas. Ronaldo dejó su firma en Da Luz y en la vuelta, en el territorio de
Ibrahimovic, ambos delanteros se echaron su nación a la espalda. El luso volvió
a abrir la lata pero el sueco, primero de cabeza y después de tiro libre, puso
el partido al rojo vivo. El estadio enmudeció para ver el desenlace, en 15 minutos
una estrella se quedaría sin ir a Brasil el próximo verano. Y entonces, cuando
la cabeza te dice que te quedes atrás y aguantes el resultado, surge Cristiano
Ronaldo y hace dos goles. En ese instante, con el estadio mudo, Ronaldo volvió
a dejar atrás la lógica matemática del fútbol y se puso a correr a por el
balón. Parecía que jugaba sólo, volvía a ser ese mago que busca impresionar con
cada detalle, aportando espectáculo mientras sus compañeros, serios por la
tensión, siguen atrapados en el sistema preciso que es el fútbol. Ya ha pasado,
Cristiano está celebrando su tercer gol y el pase de Portugal a la Copa del
Mundo de Brasil. Un instante de locura y se hizo la luz.
Pablo Hoz
@pablohozv
Artículos relacionados:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




